¿Vale la pena?
El Midea PortaSplit entra en una categoría muy concreta: quien necesita aire acondicionado de verdad, pero no quiere meterse en una instalación fija con obra. Su propuesta tiene mucho sentido en pisos de alquiler, viviendas donde no compensa perforar fachada o salones y despachos que sufren en verano. La gran ventaja frente al típico pingüino es su esquema con unidad exterior, pero el peaje está claro desde el primer minuto: ocupa más, pesa más, depende mucho de la ventana y no es una compra precisamente barata.
Mi veredicto rápido es sencillo. Lo compraría si buscas una alternativa seria a un portátil monobloque y valoras más la capacidad real de enfriar, la calefacción por bomba de calor y el menor castigo acústico interior que la portabilidad pura. Lo dejaría pasar si quieres moverlo a diario sin esfuerzo, si tu ventana es complicada o si no toleras bien un producto caro con un punto delicado en la gestión de condensados.